¡Corre! ¡Bébete el zumo que se van las vitaminas!

¿Cuántas veces os han dicho y/o habéis dicho esta frase a alguien?

Como lo de que el desayuno debe ser fuerte porque es la comida más importante del día, o que el huevo hace que nuestro colesterol aumente.

A este tipo de afirmaciones es a lo que los nutricionistas llamamos “Mitos Alimentarios”, y en esta entrada os voy a desmentir algunos de ellos. 5 en concreto.

¿Preparados?

¿Hidratos de Carbono? ¿Por la noche?

Hidratos de Carbono por la noche

HIDRATOS DE CARBONO POR LA NOCHE (FOTO: Nutrición: nivel usuario)

Con aspavientos, a los Estela Reynolds, a menudo nos escandalizamos cuando se sugiere cenar hidratos de carbono (pan, patata…), y ya si hablamos de pasta, ¡deja de hablar!

Pues este es el primero de los mitos que os voy a desmentir.

¡Se puede! Claro que se puede. Podemos cenar hidratos de carbono, comerlos, desayunarlos, almorzarlos merendarlos… Podemos comerlos cuando queramos.

No engordan más porque los tomemos por la noche que al mediodía que recién levantados por la mañana.

El problema de los hidratos viene cuando los comemos en una cantidad superior a la que necesitamos.

Igual que os hablaba de que las calorías de una manzana no varían dependiendo de a qué hora las tomas en la entrada 10 Preguntas y Respuestas sobre la FRUTA, con los hidratos pasa lo mismo.

Lo que sí que es cierto, es que los hidratos tienen como función principal proporcionarnos energía para nuestra actividad, por lo que lo más eficiente es tomarlos antes de esa actividad.

Por ejemplo, si mi trabajo es muy físico, me conviene tomar en mayor cantidad durante el día, para poder tener energía durante mi jornada laboral.

Pero si mi trabajo es nocturno, por ejemplo, una enfermera en un turno de noches, y por la mañana voy a dormir, pues entonces convendrá que a partir de la merienda y en la cena, los consuma en mayor cantidad.

Luego también hay que adecuar la cantidad de hidratos a nuestras necesidades energéticas, dependiendo de si somos activos y hacemos deporte, o trabajamos sentados y vamos a casa.

En cuanto a las calorías, si el balance al final del día cumple nuestras necesidades, no engordaremos.

Limitemos el huevo, porque aumenta mucho el colesterol

El huevo sube el colesterol

EL HUEVO SUBE EL COLESTEROL (FOTO: Nutrición: nivel usuario)

Este es otro mito frecuente. De hecho, muchos pacientes, en la primera consulta suelen preguntar, ¿cuántos huevos puedo comer a la semana? 3 como máximo, ¿no?

En ocasiones incluso pensamos en tomar la clara pero no la yema.

Esta confusión es aceptable ya que el huevo realmente sí contiene mucho colesterol.

La yema del huevo es grasa, y contiene colesterol en gran cantidad. Aunque por otro lado, también contiene otros elementos que disminuyen la biodisponibilidad (la capacidad que tiene nuestro cuerpo para absorber un nutriente) de dicho colesterol.

También es verdad, que aunque durante muchos años se ha recomendado reducir el colesterol que tomamos en la dieta para disminuir nuestro colesterol en sangre, en los estudios más recientes se ha demostrado que el colesterol que comemos no tiene tanta influencia con el aumento de colesterol el sangre.

Por otro lado las grasas hidrogenadas y algunas grasas saturadas de mala calidad (grasa de palma) si contribuyen en gran medida a su aumento.

De forma que podríamos comer 1 huevo al día perfectamente sin mayor preocupación.

¡Hablamos de personas sanas! Una persona que padece alguna enfermedad relacionada con el balance de grasas (hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, etc.) debe controlar un poco más lo que ingiere y dar predominio en su dieta a grasas insaturadas.

Los alimentos deben ser frescos. Congelados pierden nutrientes.

Alimentos frescos vs congelados

ALIMENTOS FRESCOS VS CONGELADOS (FOTO: Nutrición: nivel usuario)

Mentira también.

Cuando congelamos bien un alimento (a muy baja temperatura y rápido) este se conserva perfectamente. Al congelarlo evitamos la actividad bacteriana y la degradación del alimento, con lo cual, sus cualidades nutricionales permanecen intactas.

En todo caso, podemos notar diferencias en su cualidades organolépticas (sabor, olor, textura…), pero si la congelación se ha hecho bien, estas diferencias son menores.

¿Por qué realizar la congelación rápido y a muy baja temperatura?

Si la congelación se hace lentamente, el agua que contiene el alimento formará cristales que dañarán los tejidos, por lo que luego al consumirlos notaremos diferencias en la textura y en el sabor. Incluso en el color.

Por el contrario, cuando descongelamos un alimento, conviene hacerlo lentamente y en la nevera, para que toda esta actividad bacteriana no se ponga en marcha durante el proceso y nos eche a perder el alimento.

¡Bébete el zumo rápido que se pierden las vitaminas!

El zumo pierde las vitaminas

EL ZUMO PIERDE LAS VITAMINAS (FOTO: Nutrición: nivel usuario)

Este lo habéis oído todos, seguro.

Tenemos la manía de que al exprimir naranjas y hacer zumo, las vitaminas se evaporan rápidamente y se pierden.

Lo cierto es que si existe una pérdida de vitaminas con el paso del tiempo a causa del calor, la luz, el oxígeno…

Pero esta pérdida empieza a ser evidente a partir del 5-7 día desde que exprimimos el zumo, y nunca dura tanto, ya que solemos exprimirlo para tomarlo en el día.

¡No os preocupéis! Podéis hacer el zumo, ducharos, comprar el pan, y cuando volváis seguiréis teniendo vitaminas en vuestro zumo.

Y sobre todo, no olvidéis que siempre es mejor comeros la pieza de fruta entera, como os explico en mi entrada Zumos de verdad y de mentira, y como no tomar azúcar sin más.

El desayuno es la comida más importante del día

El desayuno es la comida más importante del día

EL DESAYUNO ES LA COMIDA MÁS IMPORTANTE DEL DÍA (FOTO: Nutrición: nivel usuario)

Y este es otro mito muy conocido, que incluso hoy en día, los médicos siguen recomendando.

Debemos adecuar nuestras comidas a nuestra actividad.

Os pongo un ejemplo.

Un camarero, que se levanta a las 6,00h, trabaja de 7,00 a 15,00h, y sólo tiene una pausa a las 12,00h para un almuerzo.

Obviamente, necesita hacer un buen desayuno para poder aguantar esas primeras 5h de trabajo.

Pero por otro lado, tenemos a un estudiante que acaba de terminar las clases, y se levanta a las 11,00h, se pone a ver la tele y come a las 13,00h.

Pues en este caso no es imprescindible que desayune, y en todo caso, con un café con leche tendrá suficiente, ya que enseguida va a comer.

Como veis, no hay una comida más importante del día. O sí, puede que sí, pero para cada persona será una.

Lo que debemos es adecuar lo que comemos a nuestras necesidades, y siempre, comiendo de una forma muy saludable, como podéis leer en la entrada de El Plato Saludable: guía práctica para aprender a comer.

Y hasta aquí esta primera parte de Mitos Alimentarios.

Espero que os haya aclarado algunas dudas, y en próximas entradas iré desmintiendo más mitos (que mira si los hay).

Os agradecería, si tenéis alguna duda nutricional, que me la preguntéis, porque igual puedo incluirla en la próxima parte de Mitos Alimentarios 🙂

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